El eje del trabajo clínico es la comprensión del proceso evolutivo de la Conciencia.

El espíritu podrá volar hasta el cielo, pero el alma,

ella tiene que ir a sus profundidades, al fondo de sí misma.

Rhoda Lerman

Como abordaje holístico (integral) del Ser centra su tarea en el estudio, investigación y trabajo con la Conciencia en sus distintos niveles de manifestación.

Así entonces crea un contexto para favorecer el ingreso a estados no ordinarios de conciencia (aquellos diferentes del habitual).

El proceso de trabajo compromete todos los niveles de la persona: físico, emocional, mental y espiritual.

Aprender a moverse hacia nuevos territorios es acceder a una mayor comprensión sobre la verdadera naturaleza de quienes somos.

La activación del proceso de auto-conocimiento origina la condición necesaria para la exploración de las regiones interiores todavía inexploradas.

Estas zonas temidas desde el mismo desconocimiento son portadoras de una potente energía que espera con prontitud ser liberada a favor del crecimiento y la evolución.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Intimidad


Una de las formas más solapadas de violencia es la encarnada por aquellos que, al negar su naturaleza inconsciente, viven disociados y alejados de los procesos que se desarrollan en una zona más profunda de si mismos.
Este desconocimiento impregna fundamentalmente su modo de relacionarse. La distancia que establece para sí mismo es directamente proporcional a la distancia que pondrá en sus vínculos. La búsqueda consciente del encuentro consigo mismo, impulsada por las necesidades transformativas,  está negada y por consiguiente  el mecanismo proyectivo inunda sus percepciones.
La cultura patriarcal descuidó los requerimientos del alma en su invitación a recorrer sus territorios en  la necesidad de contactar con otros aspectos de nuestra naturaleza, los que están fuera del alcance ordinario.
Los que sostienen una pauta patriarcal se defienden de la naturaleza femenina que pulsa por manifestarse en un mundo donde el control y el poder y las restricciones ocuparon un amplio espacio.
Entonces este modelo y aquellos que lo encarnan permanecen lo más inconsciente posible de todo efecto de contacto íntimo.
Viven desvitalizados y necesitando nutrirse de la energía de femeninos externos ya que no pueden generarla en el contacto con su anima.
Sus elecciones vinculares, en el caso de hombres, son mujeres con marcadas tendencias masculinas, desde un fuerte  temor al contacto con su femenino interno, aunque cada vez con mayor prontitud esta elección los continúa frustrando.
 La posibilidad de encontrarse con una verdadera energía femenina es necesariamente un desafío puesto por su propia alma. Poder entrar en un vínculo que le permita mirarse en su aspecto tan temido es una gran labor. Sólo aquellos que puedan sostenerlo podrán iniciar el camino de encuentro con el alma femenina. Si sus mecanismos de control y expulsión prevalecen por sobre esta oportunidad de crecimiento e integración la experiencia se diluye dejándolo en una situación de empobrecimiento psíquico.

Annamaria Saracco

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