El eje del trabajo clínico es la comprensión del proceso evolutivo de la Conciencia.

El espíritu podrá volar hasta el cielo, pero el alma,

ella tiene que ir a sus profundidades, al fondo de sí misma.

Rhoda Lerman

Como abordaje holístico (integral) del Ser centra su tarea en el estudio, investigación y trabajo con la Conciencia en sus distintos niveles de manifestación.

Así entonces crea un contexto para favorecer el ingreso a estados no ordinarios de conciencia (aquellos diferentes del habitual).

El proceso de trabajo compromete todos los niveles de la persona: físico, emocional, mental y espiritual.

Aprender a moverse hacia nuevos territorios es acceder a una mayor comprensión sobre la verdadera naturaleza de quienes somos.

La activación del proceso de auto-conocimiento origina la condición necesaria para la exploración de las regiones interiores todavía inexploradas.

Estas zonas temidas desde el mismo desconocimiento son portadoras de una potente energía que espera con prontitud ser liberada a favor del crecimiento y la evolución.

sábado, 19 de noviembre de 2016

S. Brizzi - Risveglio! L'esercizio Principe.



Despertar
Toda vez que no estamos en un estado de alegría, que no nos enamoramos del mundo y sufrimos por alguna razón, el motivo es que no logramos ver con los ojos del corazón todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

Nos lamentamos, nos enojamos, nos deprimimos, sentimos miedo y desaliento, gritamos nuestro fastidio, hacemos finalmente todo lo que estamos acostumbrados a hacer; pero, una vez vueltos hacia nosotros, aunque si sucede horas más tarde, comenzamos a pensar en modo contrario respecto del habitual: “estoy mal solo porque no tengo ojos para ver el mundo, de otro modo solo vería belleza”.

No soy yo que estoy mal sino el aparato psicofísico del cual soy huésped, mi naturaleza animal.
“El sufrimiento que esta máquina biológica está sintiendo, no es debido a algo que no está bien en el mundo externo, sino al hecho de que fue proyectada para sobrevivir, no para acoger la Vedad”.
“He tenido suficiente alucinación: quiero ver el mundo como es verdaderamente”.

Si queremos realmente despertarnos este ejercicio debe acompañarnos, a partir de hoy, y a lo largo de los próximos años de nuestra vida.
Tenemos que hacerlo con Fe y Voluntad, independientemente de los resultados tangibles.

El comportamiento de quien sabe de no tener “ojos para ver”, produce la tan anhelada transmutación alquímica del aparato psicofísico y la consecuente construcción del alma inmortal.
Es inevitable que esto suceda.

La observación es ya por sí misma portadora de transformación, y si se asocia a un nuevo modo de pensar, contrario del anterior adictivo, resulta increíblemente potente.

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