El eje del trabajo clínico es la comprensión del proceso evolutivo de la Conciencia.

El espíritu podrá volar hasta el cielo, pero el alma,

ella tiene que ir a sus profundidades, al fondo de sí misma.

Rhoda Lerman

Como abordaje holístico (integral) del Ser centra su tarea en el estudio, investigación y trabajo con la Conciencia en sus distintos niveles de manifestación.

Así entonces crea un contexto para favorecer el ingreso a estados no ordinarios de conciencia (aquellos diferentes del habitual).

El proceso de trabajo compromete todos los niveles de la persona: físico, emocional, mental y espiritual.

Aprender a moverse hacia nuevos territorios es acceder a una mayor comprensión sobre la verdadera naturaleza de quienes somos.

La activación del proceso de auto-conocimiento origina la condición necesaria para la exploración de las regiones interiores todavía inexploradas.

Estas zonas temidas desde el mismo desconocimiento son portadoras de una potente energía que espera con prontitud ser liberada a favor del crecimiento y la evolución.

lunes, 16 de julio de 2018

Ten cuidado de la luna. Una mirada Transpersonal 2 videos : 1º y 2º parte

Carl G. Jung

Los hombres se identifican casi siempre con su consciencia y se imaginan ser únicamente lo que de sí mismos saben.Todo el que tenga una idea de psicología puede darse cuenta de lo restringido que es este saber.

Racionalismo y doctrinarismo son las enfermedades de nuestra época; ellas pretenden saberlo todo.Pero se descubrirán muchas cosas que hoy definimos como imposibles a causa de nuestro limitado punto de vista.

 Nuestros conceptos de espacio y tiempo tienen una validez sólo aproximativa y dejan abierto un amplio campo de discordancias y absolutas.

Teniendo en cuenta tales posibilidades presto atención a los extraordinarios mitos del alma y observo los sucesos que me ocurren, indiferentes a si concuerdan con mis premisas teóricas o no.

Desgraciadamente el aspecto mítico del hombre se manifiesta en la actualidad muy esporádicamente.
El hombre actual ya no es capaz de crear fábulas por ello se le escapan muchas cosas, pues es importante y saludable hablar también de las cosas inaccesibles. Esto es como una bella historia de espectros que se cuenta cuando se está sentado junto al fuego de la chimenea, fumando una pipa.

Recuerdos, sueños, pensamientos

Ken Wilber. LAS TRADICIONES Y SU PROTOTIPO DEL RENACER.

En nuestro propio ser, el yo pequeño debe morir para que el gran Yo  pueda resucitar.


Las distintas tradiciones describen de modos muy diferentes esta muerte  y este nuevo Nacimiento. Se trata de un prototipo que:

En el cristianismo aparece en las figuras de Adán  (a quien los místicos llaman el Hombre Viejo) y de Jesús  (el Hombre Nuevo).

Según los místicos, la muerte y resurrección de Jesús constituye el arquetipo de la muerte del yo separado y la resurrección de un destino nuevo y eterno de la corriente de conciencia, a saber, el Yo Divino o Crístico y su Ascensión.

En el cristianismo este proceso de regreso desde la condición "humana" a la condición "Divina", de la persona externa a la persona interna, del yo al Yo, se denomina metanoia, una palabra que significa "arrepentimiento" y "transformación".
 Nos arrepentimos  del yo (o pecado) y nos transformamos en el Yo (o Cristo), de modo que..."no soy yo sino Cristo el que vive en mí".

En el Islam se denomina tawbah y galb (que significan "arrepentimiento" y "transformación" respectivamente).
 A esta muerte y resurrección que al-Bistami resume del siguiente modo: "Olvidarse del yo es recordar a Dios".

En los casos del hinduismo y del budismo, esta muerte y resurrección siempre se describe como la muerte del alma individual (jivatman) y el despertar a esa  verdadera naturaleza de la persona que los hindúes describen metafóricamente como Totalidad del Ser (Brahman) y los budistas como Apertura Pura (shunyata).

 El momento en que tiene lugar esa ruptura o renacimiento se denomina iluminación o liberación (moksha o bodhi).
El Lankavatara sutra describe a  la experiencia de iluminación como "una transformación completa en el mismo asiento de la conciencia". esta "transformación" consiste simplemente en desactivar la tendencia habitual a establecer un yo separado y sustancial donde, en realidad, sólo existe una conciencia clara, abierta y amplia.

En el zen se denomina satori o kensho a esta transformación o metanoia (donde  ken significa "verdadera naturaleza" y sho significa "ver directamente"). Ver directamente nuestra verdadera naturaleza es convertirse en Buda.
Y, como dijo Maestro Eckhart

"En esta transformación he descubierto que Dios y yo somos lo mismo"

domingo, 15 de julio de 2018


sábado, 14 de julio de 2018

Nuevo Paradigma Transpersonal

viernes, 13 de julio de 2018

La relación fundamental. Dr. Richard Moss





Qué es lo que hacemos cuando llevamos nuestra consciencia totalmente al presente y nos damos cuenta de que "estoy aquí" ...? Nos movemos dentro de una consciencia más espaciosa y así creamos una distancia consciente de lo que estamos experimentando. A la vez, nos abrimos hacia nuestra experiencia inmediata para verla tal cual es, para verla en su totalidad, para invitarla a revelarse más completamente ante nosotros. Estamos mirando del modo más objetivo posible, sin reaccionar ni juzgar.Esto nos permite darnos cuenta de forma más completa de lo que estamos sintiendo o percibiendo en realidad; y no permanecemos meramente en nuestra mente, interpretando y analizando.

Resulta importante señalar que mover nuestra consciencia hacia el Ahora, creando de este modo distancia de nuestras sensaciones y pensamientos, no es una disociación.

Un error frecuente en que se incurre con las prácticas orientales de meditación es tratar de elevarse por encima de una experiencia y apartarse de esta, especialmente cuando una experiencia se considera negativa. Para ejercitar el poder de la consciencia, es necesario que estemos más presentes en nuestras experiencias sin perder nuestra consciencia más vasta. Con esta cualidad de atención, logramos la verdadera comprensión. Empezamos naturalmente a responder a nuestras experiencias de la manera más apropiada e inteligente.

Esta visualización íntima de nosotros mismos por nuestra consciencia es,de todas las relaciones, la fundamental. Creamos la posibilidad de una conexión consciente de empatía entre el yo (o ser) y nuestro verdadero ser, o lo que alternativamente se denomina Ser. El yo personal que experimentamos como nosotros mismos es sostenido, visto y sentido profundamente por eso, que nunca me rechazará, nunca me dará la espalda, nunca me juzgará. Sí puede vernos juzgando, atacándonos a nosotros mismos, creando nuestra propia desdicha; pero no juzga siquiera esto. Está simplemente presente en mí.

Esta presencia no necesita ser meramente neutral o indiferente. Podemos dejar que sea nuestro amigo de confianza, como hacían los poetas místicos persas Hafiz y Rumi cuando se referían a él como el "Huésped" o el "Amado", a quien se ofrecían y quien siempre los acogía.

La llave para cultivar el potencial sanador de la relación yo-Ser es la cualidad de nuestra atención: la firmeza, la gentileza y la aceptación de la "mirada" que volvemos hacia nosotros mismos. Debemos estar verdaderamente dispuestos a experimentar nuestras sensaciones y a ver claramente nuestros pensamientos sin reacción, permitiendo que el momento sea exactamente como es, sin defendernos contra estas sensaciones y pensamientos, sin que nuestras mentes se alejen con otros pensamientos.

Entonces, eso que trasciende nuestra capacidad de nombrar o categorizar de cualquier manera, está presente ante nosotros y tiene la misma cualidad de aceptación que presentamos ante nosotros mismos. Esto constituye también la esencia de la meditación y la oración. Al mantener la atención en el momento presente, nos hacemos transparentes a lo trascendente. Es la aceptación del yo por la profunda empatía del Ser lo que en última instancia nos sostiene cuando enfrentamos los miedos más profundos, incluso el terror primario de nuestro ego, el no ser.

Extraído del libro :"El mandala del Ser". Dr. Richard Moss

Chögyam Trungpa, Shambala -La senda sagrada del guerrero.


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En tibetano, "presencia auténtica" se dice wangthang, que literalmente significa "campo de poder". Sin embargo, como la expresión se refiere a una cualidad humana, hemos optado aquí por la traducción libre de "presencia auténtica".
La presencia auténtica tiene un sentido exterior o corriente que cualquiera puede experimentar.
Si una persona es modesta y está dotada de rectitud y empuje, comenzará a manifestar a quienes la rodean cierta sensación de bondad y entereza.
 Sin embargo, el significado interior de la presencia auténtica se relaciona más específicamente con el sendero del guerrero de Shambhala.
La presencia auténtica interior no está en ser una persona buena y correcta en el sentido acostumbrado, sin más ni más, sino que se vincula con la toma de conciencia del espacio primordial o estado de no-yo.
 La causa o la virtud que da origen a la presencia auténtica es vaciarse y soltar. No debemos tener ningún aferramiento. La presencia auténtica interior proviene de intercambios con los demás, de ser capaces de considerar a otras personas como "nosotros mismos", generosamente y sin fijación. Es decir que el mérito interior que da lugar a la presencia auténtica interior es la vivencia de la mente sin idea fija, sin fijación.
La persona que tiene presencia auténtica interior ha trabajado sobre sí misma, ha hecho un viaje cabal y completo. Se ha ganado la presencia auténtica soltando, renunciando a la comodidad personal y a la fijación mental.
Por una parte, la presencia auténtica es el resultado de un proceso de crecimiento gradual que lleva a abandonar la fijación del yo. Por otra parte, es también el resultado de un proceso mágico instantáneo que consiste en soltar la fijación mental. Ambos operan juntos.

Buscadores de la Verdad

La Doncella de Cristal



La fuerza de la Diosa recae en la capacidad de entregar lo que es más precioso para asegurar el crecimiento y la regeneración; la transformación sólo puede tener lugar cuando las viejas actitudes y valores crean caminos para las nuevas. La suya no es una fuerza fría y calculadora que niegue las emociones; sino que, al contrario, es capaz de sentir las emociones más profundas y esto no restriñe su duelo.
Este es quizás el aspecto de la Diosa más difícil de comprender y de integrar ya que va en contra de nuestras enseñanzas culturales. El aspecto dinámico y activo de la naturaleza femenina que promueve el cambio y la transformación hace balanza con el aspecto estático, el materno que, aunque promueve el crecimiento, es esencialmente protector y conservador.
Ambos son importantes también en el desarrollo psicológico. Los dos tienen que ser conscientemente integrados si una mujer quiere estar abierta a unas posibilidades sanas en unas circunstancias concretas. Cuándo proteger y nutrir? Cuándo dejar partir relaciones y actitudes? Tratar con cuestiones así requiere un intrincado equilibrio.
La Prostituta Sagrada - Nancy Qualls-Corbett

lunes, 9 de julio de 2018


viernes, 29 de junio de 2018


viernes, 22 de junio de 2018

Diferencias Psicologia Traspersonal y Psicologia Integral - Ken Wilber v...

Richard Moss

Existe una diferencia enorme entre la forma en que el yo aborda la experiencia - como juzga y reacciona a un sentimiento - y cómo enfrenta el alma la misma experiencia o el mismo sentimiento. La relación del yo con cualquier aspecto de la vida es siempre estratégica: busca aumentar el placer, la seguridad o el poder, y en forma refleja se defiende contra cualquier sensación o situación que sea una amenaza. Por el contrario, el alma no ve al sentimiento como extensión de sí o como amenaza. El alma aprecia cualquier sentimiento por lo que es, y en esta relación no reactiva, no estratégica, aprendemos a hacer lugar a nuestros sentimientos en vez de encerrarnos o huir de ellos. La forma en que el alma enfrenta cada momento transforma nuestro sentido del yo.
Pocos son los que tienen consciencia del poder de esta relación interior y de cómo esta puede transformar la manera en que nos experimentamos a nosotros mismos y a todo lo demás.
Por el contrario, usamos nuestra mente en forma refleja para defendernos de los sentimientos difíciles o las situaciones comprometidas, sin darnos cuenta de que cuando lo hacemos no estamos nunca en el Ahora. En consecuencia, consciente o inconscientemente, nos sentimos a menudo como si nuestra vida estuviera en una ciénaga. Sentimos como si estuviéramos en peligro de ser devorados por cualquier sensación, pensamiento o suceso que amenace el tenue cimiento del yo en que estamos.
Pero, cuando nos damos cuenta del poder sutil de la consciencia y aumentamos nuestra capacidad de estar presentes, comenzamos a ver que la realidad de nuestra experiencia, y lo que podemos experimentar más allá de ella, está determinada en última instancia por la calidad de nuestra relación con nosotros mismos en cada momento.
A medida que aumenta nuestra capacidad de permanecer presentes, descubrimos por fin que estamos libres del miedo y de otras emociones difíciles que nos han gobernado. Nos damos cuenta de nuestra completud esencial y nos ganamos la habilidad de disfrutar de las relaciones que espontáneamente llaman al amor, al respeto, al perdón y a la empatía. Recobramos el poder de ejercer nuestra consciencia de formas que nos liberen la mente y el corazón.


Extraído del libro: "El mandala del ser "

Chiristine Downing

Alimentarse sólo con imágenes masculinas de lo divino es estar mal nutrido.

 Tenemos hambre de imágenes que reconozcan la sacralidad de lo Femenino y la complejidad, riqueza y poder nutritivo de la energía femenina...

Buscamos imágenes que afirmen que el amor que las mujeres recibimos de las mujeres, de la madre, hermana, hija, amante, amiga, es tan profundo y tan digno de confianza, necesario y sustentador como lo es el amor simbolizado por el padre, hermano, hijo o marido.

Anhelamos imágenes que muestren como algo auténticamente femenino el valor, la creatividad, la lealtad, la confianza en una misma, la flexibilidad, la tenacidad, la capacidad de intuir claramente, la tendencia a la soledad y la intensidad de la pasión.

jueves, 21 de junio de 2018

Carl G. Jung - El Ego : el lado consciente de la personalidad



 Carol S. Pearson: El Ego: envoltura del alma

"Aunque el Ego  ha sido considerado con frecuencia el enemigo del Alma, en realidad contribuye a crear y mantener nuestros límites, nuestros sentido de dónde terminamos nosotros y comienzan los demás. Esta fuerza nos ayuda a abrirnos a la visión espiritual.
Cuando está adecuadamente desarrollado. el Ego crece, pero luego se vacía, convirtiéndose en una envoltura para alojar al Alma sin que nos amenace un colapso mental, emocional o físico por falta de lugar donde ponerla.
Un enfrentamiento con el inconsciente o con lo transpersonal puede resquebrajar un Ego que no está adecuadamente desarrollado y conducir a la psicosis."

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