El eje del trabajo clínico es la comprensión del proceso evolutivo de la Conciencia.

El espíritu podrá volar hasta el cielo, pero el alma,

ella tiene que ir a sus profundidades, al fondo de sí misma.

Rhoda Lerman

Como abordaje holístico (integral) del Ser centra su tarea en el estudio, investigación y trabajo con la Conciencia en sus distintos niveles de manifestación.

Así entonces crea un contexto para favorecer el ingreso a estados no ordinarios de conciencia (aquellos diferentes del habitual).

El proceso de trabajo compromete todos los niveles de la persona: físico, emocional, mental y espiritual.

Aprender a moverse hacia nuevos territorios es acceder a una mayor comprensión sobre la verdadera naturaleza de quienes somos.

La activación del proceso de auto-conocimiento origina la condición necesaria para la exploración de las regiones interiores todavía inexploradas.

Estas zonas temidas desde el mismo desconocimiento son portadoras de una potente energía que espera con prontitud ser liberada a favor del crecimiento y la evolución.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Redención


Redención

Tiempo de desafíos más conscientes. Nuevas oportunidades para redimir nuestra oscuridad y acompañarla amorosamente hacia la luz. Es momento de purificar nuestra psiquis de las impurezas de condicionamientos que limitan el despertar de la frescura creativa.

Es hora de rescatar el viejo arquetipo masculino experimentado por siglos de aprendizajes culturales que lo alejaron de su verdadera naturaleza.

Para la mujer puede resultar atemorizante recuperar lo masculino debido a una larga historia de maltrato que dejó heridas que aún hoy siguen sin sanar.

Clarissa Pínkola Estés define así el animus yendo más allá de la clásica definición: "Se lo puede considerar más bien una fuerza que ayuda a la mujer a exponer sus pensamientos y sentimientos interiores específicamente femeninos de una manera concreta en lugar de hacerlo según un esquema calcado de un desarrollo masculino estándar culturalmente impuesto en una cultura determinada.
Otra manera de interpretarlo podría consistir en imaginar que la Mujer Salvaje, el Yo del alma, es el artista y el animus es el brazo del artista".

En nosotras mujeres este rescate deviene en una nueva mirada compasiva y alentadora hacia nuestro animus.
Una crítica continua y exigente sobre la propia actuación en el mundo, un ataque reiterado a nuestra valía, el socavar permanente los propios talentos e impedir su manifestación, son producto de claras internalizaciones de procesos patriarcales que siguen actuando en el alma de la mujer como heridas que deben ser cicatrizadas bajo la lámpara de cálido aceite de una nueva conciencia.

Una verdadera acción es la de autosostén y cuidado de nuestras creencias, nuestras reales necesidades, nuestros más queridos sueños.Proteger la voz de la intuición por sobre las voces lógicamente legalizadas del pensamiento externo dominante. Custodiando permanentemente el anhelo de nuestra alma como la guía dorada que da sentido al viaje de reencuentro con nuestra intimidad.

Que nuestro animus se encargue de respaldar y exteriorizar a la dulce anima, cáliz de la intuición, la percepción, la sensibilidad, la receptividad, la ternura ...

Esta experiencia consciente nos regalará la sanación de nuestro entorno.
Se desvanecerán los falsos ideales masculinos representados por hombres que aún no han explorado su interioridad y siguen manifestándose desde falsas imágenes en desuso.

Un hombre muy alejado de su anima se convertirá en atacante y desvalorizador del proceso creativo de una mujer. La creación misma, que proviene del anima femenina, será un reflejo intolerable.
Por el contrario, el trabajo sobre el animus y su articulación con la parte femenina del alma (anima) proveerá a la psiquis de los elementos necesarios para sostener el proceso de desarrollo e individuación y crear vínculos acordes a una nueva realidad energética . Entonces se abrirán paso hombres sinceros que gozosamente están descubriéndose en la intimidad de su propia anima.


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