El eje del trabajo clínico es la comprensión del proceso evolutivo de la Conciencia.

El espíritu podrá volar hasta el cielo, pero el alma,

ella tiene que ir a sus profundidades, al fondo de sí misma.

Rhoda Lerman


Como abordaje holístico (integral) del Ser centra su tarea en el estudio, investigación y trabajo con la Conciencia en sus distintos niveles de manifestación.

Así entonces crea un contexto para favorecer el ingreso a estados no ordinarios de conciencia (aquellos diferentes del habitual).

El proceso de trabajo compromete todos los niveles de la persona: físico, emocional, mental y espiritual.

Aprender a moverse hacia nuevos territorios es acceder a una mayor comprensión sobre la verdadera naturaleza de quienes somos.

La activación del proceso de auto-conocimiento origina la condición necesaria para la exploración de las regiones interiores todavía inexploradas.

Estas zonas temidas desde el mismo desconocimiento son portadoras de una potente energía que espera con prontitud ser liberada a favor del crecimiento y la evolución.

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martes, 25 de octubre de 2016

CONCIENCIA Y VIOLENCIA

Abordar la temática de la Violencia desde una perspectiva de no involucración es como describir un fenómeno tomando la distancia óptima que sirva de autoprotección.
Qué significa esta afirmación y a dónde nos conduce?
Partimos del reconocimiento que toda vincularidad comporta un sentido evolutivo. Todo lo que queremos transmitir, por lo tanto, tiene que ser desde una conciencia participativa para hacerlo desde un verdadero acompañamiento y no desde una mera información despersonalizada.
Abordar una tarea informativa, de investigación, terapéutica, de ayuda, de asistencia sin poder reconocer que estas energías nos tocan en lo más profundo de muy distintas formas,es fundamental para una intervención comprometida.
Estamos acostumbrados a separarnos de lo que le pasa al otro y lo más grave es que esta ilusoria separación está al servicio del Ego que, a causa de su negada debilidad, necesita utilizar toda situación de "ayuda" para reafirmarse en sus escondidas debilidades.
El vínculo terapeútico especialmente legalizó esta situación desde una teorización absolutista con formas rígidas de resolución. El avance paulatino de una conciencia participativa y compasiva ofrece la posibilidad para que los profesionales legalicen sus propias experiencias .
Sabemos que la información no configura un conocimiento.Si esta información pasa al plano de la experiencia , de la vida , entonces devendrá en conocimiento. Entonces , si transmitimos información nada estamos comunicando porque nada ha sido encarnado. Cuando el profesional acepta su proceso de vida y aprendizaje y humildemente lo pone al servicio del "paciente " (palabra que considero inadecuada) entonces estará creando un espacio de salud .
Hoy,este proceso toma una forma diferente . Los mismos profesionales con sus propias experiencias dolorosas se animan a mostrar su humanidad y salen del lugar de perfección planteado por la ortodoxia científica.
Toda vez que se revelan nuevas realidades nos encontramos con la necesidad de profundizar en la naturaleza del Ser humano.
Mientras que en el posicionamiento anterior " esto le pasa al otro " el profesional es invitado a juzgar, contaminado por sus propias proyecciones, ( lo que equivaldría a decir desde la vereda de enfrente ) en una actitud crítica ,en esta nueva forma de abordaje , que surge del crecimiento de un nuevo nivel de conciencia, tiene la posibilidad de intervenir involucrándose en una tarea compartida y hermanada.
La asimetría radica en el lugar del que conduce el proceso pero la condición de humanidad une el destino del proceso terapeútico en un resultado muy diferente. La brecha se ha derribado. La brecha es la violencia instalada en el consultorio que lastima y desvirtúa todo acto de amor. Porque en realidad este es el resultado buscado: donde hay violencia no hay amor y si no hay amor no hay sanación.
Recordemos que en una acción despersonalizada el terapeuta queda a resguardo de la problemática misma . Es importante observar en todo proceso vincular el lugar desde donde se está transmitiendo. Aqui radica la raíz de la Violencia.
Todos estamos enlazados, sabiamente vinculados los unos a los otros en redes relacionales de intercambio y aprendizajes mutuos. Todos somos maestros y alumnos alternativamente. Todos estamos en fuertes procesos de aprendizaje.
Lo que diferencia a unos de otros es el grado de despertar de la Conciencia.
Una Conciencia más despierta verá cada situación como un desafío de crecimiento.
Los más aletargados se sentirán victimas de toda situación.
El lugar de Victima es un lugar de trampa. NO HAY QUE AUSPICIARLO. Mantiene en bajos niveles el psiquismo y no favorece ningún proceso de evolución.
Si somos VICTIMAS entonces polarizaremos la existencia de un culpable y así pondremos AFUERA la responsabilidad por hacernos cargo de nuestra búsqueda de bienestar .Y si así estamos posicionados va a aparecer un culpable detrás de otro para perpetuar el lugar elegido.
Salir de la trampa es poner perspectiva a toda situación de violencia.
Hoy estoy convencida que toda acción violenta empieza por uno mismo. Somos los autores de nuestras propias violencias auto infringidas. Mi camino hasta aquí , transitado de mas de treinta largos años de terapeuta entrelazados a mis propias experiencias, son un testimonio a esta verificación. Solo cuando empezamos a mirarnos a nosotros mismos podremos descubrir esta verdad. Y lleva tiempo.... bastante.
El coraje y la aceptación de lo que encontraremos en esas negras profundidades lo necesitaremos para traer a la luz los tesoros ahí escondidos.Generalmente cuando emprendemos esta travesía los otros suelen cargarnos con muchas de sus "proyecciones". Creo que este es el momento de mayor tensión porque debemos continuar con nuestro camino de rescate de nosotros mismos.
Ahí donde hay auto violencia hay herida y donde hay herida falta el amor a nosotros mismos. Las heridas se sanan poniendo amor donde hay dolor. Donde me olvidé de mi me violenté. Todo empieza desde adentro y se proyecta afuera. Si me amo puedo después compartir ese amor, cuando me olvide de mi ejercí violencia. Entonces los espejos de la realidad me lo vienen a mostrar.
Claro que esto es difícil verlo y después aceptarlo por toda persona que no se encuentre en este tramo del camino y siga creyendo que el afuera es el causante de su cautiverio.
Claro que existen seres que ocasionan daños y otros nutren de amor. Pero unos y otros están puestos por alguna razón en el camino. Solo es cuestión de observar.
El auto conocimiento proporciona todos los elementos necesarios para emerger a situaciones donde las energías son más livianas y más amorosas.
Salir de los pactos perversos es desafiar el miedo a la soledad, a la critica, a la creencia de que soy en tanto el otro me reconozca, al desamparo, a la carencia etc.…
Por lo tanto se necesita coraje para crecer pero la recompensa es la puerta a una vida más saludable, armónica y verdadera.
Es necesario proporcionar un nuevo modelo a la Psiquis.
Las relaciones deben descender a niveles más profundos, recíprocos, verdaderos auténticos. Deben recordarnos nuestro potencial más elevado, aquello en lo que podemos devenir y no aquello en lo que podemos acabar.
Estamos obligados por un proceso de Conciencia a descender y a enfrentar nuestra Sombra. Es en los territorios del mundo subterráneo donde nos encontramos al desnudo con un Yo despojado de toda ignorancia y falsas imágenes reasegurantes.
Necesitamos descender periódicamente para ascender con menos soberbia y mayor autenticidad.
Annamaria Saracco

martes, 9 de agosto de 2016

ESTADOS MENTALES SUPERIORES: La compasión y el perdón

La posibilidad de manejar energías vibracionales más elevadas, está directamente relacionada con la capacidad de poder ampliar conciencia.
Sintonizar con estados mentales superiores implica un proceso de refinamiento energético. Las altas frecuencias crean estados sutiles como la vulnerabilidad, sensibilidad, receptividad y desarrollo intuitivo, en contraposición al carácter reactivo que caracteriza los niveles densos de energía de una conciencia limitada del Ser.
Un ser que vibra en un nivel de conciencia marcadamente dualista donde la separatividad define su modo de operar, necesariamente tendrá respuestas vinculares que reflejen ese estado de conciencia. Su comportamiento tenderá a búsquedas de satisfacción personal sin registro de la presencia de un otro, formando parte de la situación creada como oportunidad para trascender una conciencia individualista.


Es importante señalar que el ejercicio del perdón es parte del proceso de maduración de la conciencia donde la compasión y la aceptación son sus elementos constituyentes.
El camino comienza en nuestro interior. Es una experiencia interna de despertar la que permite vislumbrar estados mentales donde la conciencia del amor y de la unicidad se revela como la esencia del Ser.
A medida que observamos nuestras propias heridas con una conciencia de involucración y responsabilidad, estaremos disponiéndonos a una nueva forma vincular que invoca un nivel de energía más elevado, y como consecuencia, más compasivo para todos los involucrados.
La fuerza que imprime la nueva energía planetaria impulsa el despertar a estados superiores del Ser. Se movilizarán los contenidos que se encuentran fuera del campo de la conciencia ordinaria, siendo esta movilización causa de desequilibrio, confusión y malestar. Todos sabemos que este tiempo es el despuntar de la nueva conciencia que requiere un proceso de purificación, sutilización e integración para trascender los niveles de dualidad.

Annamaria Saracco

domingo, 13 de diciembre de 2015

COMPRENSION DE LAS CRISIS EVOLUTIVAS: SINDROME DE PANICO

“Desde un punto de vista tradicional, tal vez parezca imposible que experiencias tan dramáticas y desorganizantes como las que constituyen las formas más extremas de la emergencia espiritual puedan ser parte de un proceso natural y, mucho menos, de un proceso curativo que favorezca la evolución”. Stanislav Grof

Vivimos refugiados en delimitadas identidades que nos permiten accionar en el mundo cotidiano, que es nuestro espacio conocido, con la libertad condicionada por el marco contenedor de la habitualidad. Este universo conocido se construyó y se sostiene a partir de arraigadas creencias que estructuran nuestros pensamientos habituales y que devienen de las experiencias evolutivas. Estas estructuras de pensamiento que provienen de planos que se encuentran fuera de alcance de la conciencia ordinaria, sustentan las identidades actuadas por el ego en el mundo de la forma.

El ego necesita apoyarse en las diferentes identidades que admite para evitar la amenaza de realidades desconocidas. Ram Dass al respecto señala: “Tu ego te ha estafado; crees que para sobrevivir necesitas su manera específica de pensar. El ego te controla por mediación del miedo a la pérdida de identidad. Parece como si abandonar esos pensamientos equivaliera a eliminarte, de modo que te aferras a ellos”.
En ese sentido, todo proceso de aprendizaje involucra necesariamente la disolución de estructuras previas a partir de la introducción de un nuevo elemento encargado de desarticular los viejos funcionamientos que darán nacimiento a una nueva configuración más evolucionada. El ingreso de este elemento extraño al sistema, enfrentará a quien lo experimente a una crisis que lo llevará necesariamente a una modificación en su estructura interna.
El proceso de evolución de la conciencia deviene del cumplimiento de cada una de las etapas que darán lugar a la creación de un nuevo equilibrio, de orden superior al anterior. Es así como podremos conocer al mundo y por consiguiente a nosotros mismos. Con la aceptación del proceso desestructurante emergeremos a nuevas realidades, liberándonos de la prisión de lo conocido.

Una invitación al cambio 

El deseo de trascendencia y la necesidad de un desarrollo interno se hace cada día más evidente en la vida de las personas. Y muchas veces estos anhelos de cambio se presentan a través de una crisis interior que nos indica de que algo viejo está muriendo para dar pase a algo nuevo, mucho mejor para nosotros. Esta transición, que implica una muerte y una resurrección, se convierte en un duro desafío a trascender ya que la sola decisión de encararlo nos enfrenta con un camino hasta entonces desconocido pero acertado.
Actualmente son muchos quienes atraviesan profundas transformaciones personales relacionadas con la apertura espiritual. Pero muchas veces esta llamada a la evolución es desatendida por quienes la reciben, muchas veces por temor a encarar esta aventura y otras, por ignorancia. El punto está en aceptar la vida como una transformación continua y emprender cada uno de los cambios como pasos a dar, sin ataduras ni apegos.
Cada invitación a la transformación de viejos patrones permite a la persona continuar en su búsqueda de su verdadero ser, aunque ello también implique enfrentar realidades que muchas veces no resultan gratas reconocer. Es por ello que siempre hay que tener en cuenta que en una crisis siempre hay una oportunidad y la apertura significa la aceptación de la necesidad de una modificación.
Cada cambio nos coloca en un grado de mayor acercamiento a la verdad sobre quienes somos y sobre el mundo. Es un momento de des-ilusión y por consiguiente de dolor y agonía por permitir la muerte de viejos conceptos e ideas que se revelan limitativos para encarar la vida. Esta sensación se vive como la pérdida de todo lo que se sabe que es y en todos los niveles del ser se experimenta un estado de aniquilación total. Pero si aún dentro del terror y la amenaza de destrucción del yo podemos animarnos a seguir adelante, experimentaremos la sanación y la transformación que devienen de atravesar el estadio tormentoso.

La mirada Transpersonal

La Psicología Transpersonal conceptualiza a las crisis emocionales como evolutivas, dándole la posibilidad la persona que las atraviesa, de crecer y acceder a un nuevo nivel de conciencia. En ese sentido el psiquiatra checo-americano Stanislav Grof, pionero y fuente nutricia de este nuevo paradigma, define a este tipo de crisis como “emergencias espirituales” y las considera un claro síntoma de un cambio que busca concretarse para provocar un crecimiento y una curación. Lamentablemente muchos profesionales de la salud todavía no aceptan el potencial curativo de estas situaciones críticas o buscan “controlarlas” mediante el uso de farmacología. El “viejo” paradigma no incluye a la espiritualidad como aspecto superior de la psiquis por lo que considera que las vivencias espirituales directas reflejan una perturbación en la persona que las atraviesan.
En los años 60 se produjo un crecimiento en el interés por el alcance potencial de la conciencia humana y por las ideas de Jung, muy adelantadas para su época. El descubrimiento junguiano demostró que la psiquis humana puede acceder a imágenes y motivos universales, arquetipos que pertenecen a un inconsciente colectivo. Además las fuerzas poderosas de las tradiciones místicas descubrieron la necesidad de crear un nuevo modelo de la psiquis donde se contemplen los contenidos de estas experiencias como emergente de lugares profundos de la psiquis no accesibles normalmente.

En ese sentido, las investigaciones que Grof desarrolló a lo largo de 30 años sobre los diferentes estados ampliados de conciencia lo llevó a diseñar una nueva cartografía del psiquismo humano, adicionando a los planos personales, los niveles transpersonales: “sentimientos de unidad con el universo entero, visiones e imágenes de tiempos y lugares lejanos, sensaciones de corrientes vibrantes a través de todo el cuerpo; visiones de dioses, semidioses y demonios. Vívidos destellos de luces brillantes con colores del arco iris. Miedo a caer en una locura inminente o también a morir”. Así describe Grof a los estados extraordinarios de conciencia que permiten a quien los transita emerger de estas experiencias con una mayor sensación de bienestar y un mejor funcionamiento en su vida diaria.

Para explicar su postura, Grof hace referencia al ideograma chino de crisis que “representa perfectamente la idea de la emergencia espiritual. Está compuesto de dos signos básicos, unos de ellos significa peligro y el otro oportunidad”. Si bien es difícil, y atravesarla puede producir mucho temor por todo lo que implica, la crisis deber ser considerada como un pasaje de transformación personal donde se acciona una energía sanadora. La compresión de esta situación brinda a la persona la posibilidad de experimentar como natural este proceso a favor de la evolución de la conciencia. No obstante, se requiere una guía experta que acompañe todo el proceso para auspiciar la comprensión de quien lo vivencia y producir así cambios positivos para su vida y emerger hacia una nueva forma de funcionamiento de orden superior.

El síndrome de pánico es un claro ejemplo de una verdadera crisis de emergencia espiritual. En vez de ser tomado como patología, la Psicología Transpersonal lo considera una gran oportunidad para confrontar aspectos nuevos a ser integrados. Durante la crisis la persona se siente “rara”, incómoda, abrumada por emociones intensas, pensamientos extraños. En todos los niveles de su ser experimenta algo diferente: intensidad emocional, cambios en la percepción habitual del mundo, procesos no habituales de pensamiento, alguna afección corporal, que lo llevan a tener experiencias internas inéditas que le resultan difíciles de enfrentar. Se trata de un proceso alarmante y dramático pero fundamentalmente transformador si se lo toma como una experiencia de sanación personal.
Un camino hacia la liberación

El proceso de sanación que conduce a la evolución de la conciencia solo se alcanza cuando todo el ser se ve atravesado en un sentir conmocionante. La compresión intelectual es una parte importante, es aquella que permite sostener y cooperar cuando las fuerzas transformadoras se han desencadenado. Pero es la experiencia directa la que finalmente abrirá las puertas al despertar espiritual.

La crisis de pánico, como manifestación de un proceso de integración de la conciencia, posibilita la liberación y la limpieza de viejas memorias traumáticas que encierran una fuerte carga emocional y que actúan inconscientes donde se encuentran.

El grado de comprensión del hecho de asistir a la remoción de patrones arcaicos de funcionamiento que resultan negativos y limitativos en el modo de encarar la vida, permite a quien atraviese esta crisis cooperar con el proceso natural del desarrollo espiritual. Este hecho liberador otorga la posibilidad de contactar las memorias del alma observándolas como experiencias de aprendizaje sin el contenido perturbador que originalmente tenían. La conciencia del cambio operado en las “entrañas” del ser determinará la conquista de nuevos modos de experimentarse a uno mismo.

La crisis puede ser desencadenada por distintos factores que llevan a la persona a un estado límite. Ejemplo de ello se podría considerar al cansancio físico extremo, la prolongada falta de sueño, accidentes, enfermedades, operaciones, experiencias sexuales intensas, un desastre financiero, experiencias cercanas a la muerte, un divorcio o la muerte de un ser querido. Esta situación crítica puede traer un intenso sufrimiento y un sentimiento de oscuridad interna reconocida por los místicos cristianos como “la noche oscura del alma”. El miedo, la sensación de desolación, el temor a la locura y a la muerte son los componentes fundamentales de este tipo de procesos.
Existe también la posibilidad de que el hombre inicie, de modo espontáneo y voluntario, el camino que lo conduzca a una búsqueda consciente de la sabiduría, la felicidad y el poder; sin necesidad de tener que enfrentar una “noche oscura del alma”. Pero hay otras veces que el Universo lo enfrenta bruscamente a las situaciones para forzar su evolución y la apertura de su conciencia. Pero tanto una situación como la otra, son circunstancias que colocan al individuo ante una verdadera prueba.
En este tipo de experiencias profundas que lleva al desequilibrio de todos los niveles del ser puede interpretarse erróneamente como signo de enfermedad ya que la persona se encuentra en un estado de desarmonía y desequilibrio de la salud. Si esta lectura prospera, la acción consciente será la búsqueda de reestablecer el equilibrio perdido para volver a la situación anterior donde todo estaba “prolijamente” ordenado.
¿Cuál es el sentido de la aparición de la sintomatología que lleva a la ruptura del equilibrio? Según los postulados del médico galés Richard Bach, la enfermedad actúa como corrector ya que en algún punto nos hemos desviado del camino. El síntoma se presenta para ser observado y permitir que nos conduzca a un conocimiento sobre nosotros mismos.
La comprensión de la aparición del estado crítico será la clave para superar el caos necesario para la configuración de un nuevo orden. En este sentido, es imposible la recuperación del estado anterior aunque se encuentren en el deseo de todo aquel que no quiera verse involucrado en una transformación.
Existen tramos en el sendero de la vida que resultan muy difíciles de ser atravesados. Son aquellas etapas críticas que ponen a prueba nuestra capacidad de respuesta frente a los “inusuales” desafíos planteados. La importancia de esos momentos radica en que se han configurado las circunstancias para permitirnos una profunda transformación psicológica que involucra al ser completo.
Trascender estas experiencias genera nuevas energías que posibilitan el acceso a un nivel superior de conciencia donde se manifiesta la evolución. Cuando la persona puede dar cuenta de la importancia de este proceso transformativo, puede trascender el dolor y el sufrimiento y experimentar así el nacimiento de una nueva realidad más clara y auténtica.

Es por eso que, a medida que avanzamos en el camino espiritual despertamos a la conciencia con el sentido inherente a toda experiencia vital, sentido que otorga valor y dirección a la encarnación del ser. La posibilidad de vislumbrar el sentido trascendental del aprendizaje del hombre encarnado facilita enormemente la travesía por las zonas oscuras del sendero pues la creciente comprensión permite el ejercicio de la entrega como guía de lo superior. En estas etapas el ego puede ya dar cuenta de responder al servicio del espíritu quien da sentido a su existencia.

También se puede interpretar a las crisis como la programación que trae el alma que busca expresarse y llevarse a cabo en la realidad manifiesta. De esta manera, se accionan mecanismos para que esto suceda y se realice el plan a ser desarrollado en esta encarnación. Esa misión es la que impulsa y convoca a las energías que desencadenarán el proceso. Es un plan que busca ser llevado a cabo y que puede crear una tensión muy grande cuando la personalidad (ego) está muy desalineada con su alma. Allí se manifiesta la génesis de la enfermedad. Aquellos factores que pueden producir una ruptura del velo de la personalidad para permitir que emerja aquella energía desde el núcleo esencial, son los impulsores a la evolución de la conciencia.

La manifestación de las emergencias espirituales

Según Grof, existen tres categorías diferentes de experiencias en las emergencias espirituales. La primera está directamente relacionada con las experiencias que corresponden a la vida personal, a la historia de vida de la persona. Es por eso que son llamadas biográficas. La persona revive acontecimientos traumáticos para su vida, especialmente de la infancia; para sanarlos y trascenderlos.

La segunda clase abarca los temas de la muerte y el renacimiento correspondientes al período perinatal. Como están relacionadas al nacimiento biológico, pueden movilizarse los recuerdos de la propia venida al mundo. El nacimiento es un acontecimiento difícil y amenazante para la vida. En ese sentido, Grof destaca el papel fundamental que desempeña el trauma del nacimiento en el psiquismo humano y observa que la impronta del nacimiento biológico está íntimamente ligada a la sensación de muerte.

Finalmente, la tercera categoría está vinculada a las experiencias que van más allá de lo ordinario. Se las llaman transpersonales porque implican imágenes y motivos que parecen tener su fuente al margen de la historia personal del sujeto. Muchas emergencias espirituales tienen un componente significativo de experiencias que pertenecen al ámbito transpersonal que trascienden las fronteras ordinarias de la personalidad. Este tipo de experiencias son catalogadas como místicas, religiosas o mágicas.

Para contactar con la dimensión traspersonal es necesario superar la limitación física para que nuestras percepciones la atraviesen y se extiendan hacia otros espacios y hacia otros tiempos. El campo de la conciencia no ordinario no está confinado ni al “aquí”, ni al “ahora”, ni a la materia. Se pueden vivir acontecimientos remotos, en otro tiempo y otro espacio con tanta nitidez como si estos estuviesen ocurriendo en este preciso momento. La terapia de vidas pasadas es un testimonio fiel de esta aseveración. Este tipo de experiencias demuestran que la conciencia individual puede continuarse de una vida a otra. Cuando se evocan contenidos que pertenecen a vidas anteriores y se dejan que estos se manifiesten a la conciencia para experimentarlos plenamente, pierden el poder perturbador que ejercen en nuestra vida. De manera similar, las experiencias positivas y liberadoras también tienen un extraordinario impacto emotivo. Esto ocurre cuando se conecta con sentimientos profundos de amor y de unidad tanto con la naturaleza como con los demás personas y lo Divino.

La emergencia espiritual puede adoptar muchas formas. Las experiencias transpersonales sugieren trascender barreras espaciales con lo cual las fronteras entre el individuo y el resto del Universo no son fijas ni absolutas. En un estado ampliado de conciencia se puede experimentar claramente esta disolución de fronteras y sentirse fusionado con otra u otras personas en un sentimiento único de unidad. De modo similar, los límites individuales pueden trascender y conectarse en una experiencia de fusión con la conciencia de animales, plantas, objetos y procesos inorgánicos. Es incluso posible experimentar la conciencia de nuestro planeta o de todo el Universo.

Duramente una experiencia personal tuve una vivencia de fusión con un vegetal que me produjo un fuerte impacto: me permitió comprender la comunión permanente con toda la Creación, la hermandad y el respeto que debemos cultivar por nuestros hermanos de otros reinos. Otra fuerte experiencia me la brindó una total identificación con la conciencia de un tigre. El tigre se presentó para ayudarme a resolver una situación en la cual me sentía atrapada. Desde los recursos humanos no podía resolverla pero su aparición desencadenó al instante el proceso de fusión y desde allí lo pude resolver. El tigre me conectó con mi fuerza instintiva, con mi capacidad de supervivencia que era lo que necesitaba para emerger. Fui un tigre y comprendí sin juzgar. Y allí está el aprendizaje.

Estados alterados de conciencia


Hablar de estados alterados de conciencia o experiencias transpersonales no resulta fácil ya que es difícil comprender cuando no se está atravesando este tipo de experiencias. Afortunadamente, el crecimiento de la difusión de distintas técnicas de alteración de la conciencia posibilita que cada vez más sean los que se muestran con estas vivencias intensas. Necesariamente esta apertura posibilitará el quiebre a las creencias limitativas ordinarias para dar paso a las experiencias no ordinarias.

Se podría incluir entre las experiencias transpersonales a aquellas que refieren a contactos con entes desencarnados y experiencias en el reino astral. Esta casuística está ampliamente tratada en la literatura moderna y es un tema que está cobrando cada vez más difusión. En las manifestaciones más simples, las personas ven apariciones espontáneas de sus seres queridos o de otros seres muertos y reciben sus mensajes. También la comunicación con guías espirituales o con un ser que asume una posición de maestro o de protector puede ocurrir en este tipo de experiencias. Este hecho además de probar la existencia de realidades espirituales resulta de alto beneficio como fuente de información y guía. Estos tipos de conexiones pueden asumir formas humanas o pueden ser visualizadas, por ejemplo, como una fuente radiante de luz.
La canalización es un fenómeno particular que se da dentro de este tipo de experiencias. Alguien transmite mensajes procedentes de una fuente externa a su propia conciencia. Algunas veces las aventuras transpersonales nos pueden transportar a mundos diferentes y ajenos a nosotros, que se encuentran en otros planos de la realidad. En esta categoría significamos los encuentros con seres inteligentes que habitan otros “lugares”.
Otro tipo de estados transpersonales son las experiencias de estar fuera del cuerpo en las que una persona es capaz de “viajar” a sitios lejanos y retirarse de lo que allí sucede. Frecuentemente esto es lo que ocurre en experiencias de cercanía con la muerte. La evidencia más convincente de la autenticidad de los fenómenos transpersonales provienen del estudio de estas experiencias de salida del cuerpo durante las cuales se pueden sentir que la propia conciencia se ha separado del cuerpo y puede viajar y observar acontecimientos que suceden en lugares remotos. Las personas que atraviesan este tipo de situaciones emergen de ellas con una visión espiritual que transforma su cosmovisión de la realidad.
La muerte y el nacimiento son vivencias profundas que se experimentan en conciencia ampliada. El método de respiración holotrópica es altamente estimulante para la aparición de este tipo de temáticas. El peregrinaje que realiza todo ser humano, desde la concepción hasta más allá del nacimiento, configura emocionantes experiencias para ser concientizadas. Cuando el contenido de estas vivencias emerge a la conciencia permite una comprensión tal que tiene un poder curativo y transformador sobre nuestra vida actual.
Todas estas modalidades tienen finalmente el único objetivo de acercar a la persona a descubrirse interiormente, a trascender las limitaciones y aprehender las lecciones que debe conocer en esta vida. Las crisis emocionales se abren como una gran puerta que permite el acceso a un mundo desconocido hasta el momento pero que, a pesar del temor que implica atravesar su umbral en un primer momento, descubre infinitas posibilidades de conocimiento sobre nosotros mismos y nuestra verdadera razón de ser.
Está en cada uno de nosotros tomar la opción correcta, trabajarla y aceptar lo que nos sucede como un regalo de la vida para nuestro propio crecimiento interior. A partir de allí se sucederán otras experiencias que, fáciles o no de atravesar, nos alentarán cada vez más a continuar en este camino sinuoso de la evolución personal y humana.

Lic. Annamaria Saracco.

martes, 17 de noviembre de 2015

LA EVOLUCIÓN DE LA PSICOLOGÍA: Hacia una nueva mirada del Ser

“La mente no brilla debido a su propia luz.
Sino que es un objeto iluminado por el Yo.
El Yo es ilimitado,
es la Conciencia pura
que ilumina los contenidos de la mente…
El egoísmo –la sensación limitada del yo-
surge cuando el intelecto se atribuye para sí
el poder de la conciencia”.
Pantajali

En sus inicios, la Psicología occidental buscó y se esforzó por convertirse en una verdadera ciencia. Es así que, como una experiencia de laboratorio, surgió la Psicología Conductivista. El centro de su mirada objetiva estaba puesto sólo en la conducta observable y mensurable para excluir todo aquello no accesible de ser medido.

Sin embargo, el paulatino e innegable reconocimiento de la existencia del sufrimiento psicológico por parte de los especialistas, posibilitó que el trabajo clínico comenzara a incorporar nuevos elementos que hasta ese momento no eran aceptados. Así se dio origen al Psicoanálisis cuyo foco de atención estaba centrado principalmente en los aspectos subjetivos e inconscientes.

Tanto el Psicoanálisis como el Conductivismo constituyeron el fundamento de la Psicología clínica y de la Psicología experimental dominantes durante más de la primera mitad del Siglo XX. Pero en los años 60 se empezaron a escuchar otras voces que señalaban a estos modelos como limitativos con respecto al amplio rango de variantes que puede presentar la experiencia humana. En ese sentido, se advirtió que la “vieja” Psicología partía del estudio de la psicopatología y dejaba de lado las características esenciales del psiquismo sano. Además de ello, estas escuelas se ocupaban de generalizar situaciones de laboratorio para ser aplicadas a la compleja vida cotidiana.

Todo este enfoque obligaba a hacer una lectura reduccionista de la naturaleza del Ser sin ninguna consideración por los factores espirituales constitutivos. De esta manera se negaba la existencia de otras dimensiones de conciencia y así convertía en patológicas experiencias transpersonales de suma importancia.

Las limitaciones impuestas por las lecturas mecanicistas tradicionales psicológicas fueron las que finalmente desencadenaron una crisis de disconformidad. Este movimiento crítico generó un nivel de energía que abrió nuevos espacios para el desarrollo de una nueva mirada del Ser, más abarcativa y más respetuosa de su naturaleza.

Como respuesta a esta situación, surgió un nuevo modelo psicológico que ampliaba los horizontes de la Psicología hasta ese momento conocida y desarrollaba un enfoque más completo del psiquismo. Abraham Maslow, uno de los miembros fundadores de la Psicología Humanista y de la Psicología Transpersonal, aclaró que “el surgimiento de este nuevo enfoque es a los fines de ampliar y de suplementar la visión freudiana”. Pero si bien esta visión humanista ampliaba y renovaba la conceptualización del psiquismo, hacia fines de la década del 60 se hizo necesario un nuevo viraje en el marco conceptural, y así nació la Psicología Transpersonal. “La Psicología Humanista fue el movimiento de transición hacia una “Psicología Trashumana o Transpersonal”, agregó.

La Psicología Humanista centró su estudio en la experiencia humana para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida y el perfeccionamiento del ser humano. Esa lectura puso de relieve la posibilidad de toda persona sana de tener experiencias cumbres, plenas de sentido, intensas, beatíficas; donde expande su sensación de identidad sintiéndose unida a todo el Universo. Así, la Psicología Humanista y Transpersonal surgieron como una nueva conciencia que otorga respuestas a la experiencia humana.


La Conciencia como eje del proceso
La aparición de esta nueva conceptualización respondió a las transformaciones culturales que acontecieron en los años 60, donde la gente inició una búsqueda interna frente a la frustración del mundo materialista imperante. Muchas experiencias, catalogadas hasta ese momento como patológicas, se convirtieron para esta nueva visión en riquísimas y extraordinarias apertura de conciencia.

Oriente aportó a Occidente un singular y profundo conocimiento que configura toda una experiencia de vida milenaria. Los nuevos investigadores occidentales reconocen en las tradiciones orientales la transmisión de una profusa casuística sobre experiencias cumbres, reconociendo la validez de sus tradiciones para la inducción de estados superiores de conciencia. Es así como Occidente pudo nutrirse de los aportes orientales incorporando a sus prácticas las disciplinas meditativas y métodos específicos para la inducción a estados no ordinarios de conciencia. Así, el campo de la investigación se abrió a recibir el estudio de experiencias intensas donde los parámetros conocidos se abren a nuevas dimensiones del Ser.

La Psicología Transpersonal ha establecido un puente entre la ciencia occidental y las enseñanzas de los maestros espirituales. Por lo tanto se nutre de ambas tradiciones en un intento de integrar sus conocimientos en relación a la realización de los potenciales humanos. Esta ampliación de la cartografía del psiquismo se completó con la instrumentación del uso experimental de sustancias psicodélicas en el ámbito de la psiquiatría. El psiquiatra checo-americano Stanislav Grof, pionero en este tipo de investigaciones, se convirtió así en uno de los más grandes representantes del movimiento Transpersonal.

En los comienzos, los psicodélicos tuvieron un protagonismo impactante. Gran cantidad de personas experimentaron estados alterados de conciencia mostrando la existencia de un amplio rango de estados potenciales de conciencia. Al mismo tiempo, el auge de la meditación puso a disposición métodos para acceder a comprensiones similares sin necesidad de recurrir a las drogas. De este modo, otras ramas de la ciencia comenzaron a participar del nuevo enfoque Transpersonal que integraba a la espiritualidad con la visión del psiquismo humano, entendiendo por espiritualidad aquel modo de conciencia que busca experimentar la unión con todo lo que existe.

La visión de la Psicología Transpersonal, profunda y rigurosa, marca la configuración de un nuevo paradigma que afecta no sólo a la lectura del psiquismo humano sino a toda la realidad de la cual éste participa. Con todo ello, fue posible la evolución de una mirada mucho más amplia de la naturaleza humana y del desarrollo de la psicología donde la conciencia se convirtió en el punto principal de su enfoque.

El estudio de la conciencia y de los estados alterados constituye un capítulo fundamental de la Psicología Transpersonal. Siguiendo ese criterio, esta visión considera que todo depende del desarrollo de la conciencia. A partir de allí se descubre un amplio espectro de técnicas mediante las cuales se puede acelerar la evolución de la conciencia en cada persona y modificar su entorno. Esos procedimientos permiten el reconocimiento y el enfrentamiento de la sombra para luego integrarla, y así finalmente poder conectar con los ámbitos transpersonales de la propia psique. Por lo tanto, en el ámbito de la Psicología el enfoque Transpersonal no sólo tiene en cuenta la estructura de la personalidad y sus mecanismos sino que también toma aquello que está más allá de la personalidad y que hace a la esencia del ser humano.

Al partir de la idea de que la conciencia es el punto central del trabajo psicológico transpersonal, la decisión de explorarla trae consigo un signo de despertar espiritual. Es este sentido, se reconoce la importancia de instrumentar al individuo en el aprendizaje de cómo ir ampliando y transformando su propia conciencia. Para los psicólogos transpersonales la evolución de la Humanidad está ligada directamente a estas transformaciones individuales.



La expansión de la Conciencia
Para investigar en la propia conciencia es necesario el movimiento hacia lo desconocido de cada uno de nosotros mismos. Todos estamos invitados a transitar el camino del auto-conocimiento para adquirir progresivamente una mayor cantidad de información sobre quienes somos y para qué hemos venido al mundo. Todos estamos llamados a una toma de conciencia sobre nuestro verdadero propósito en la vida. Pero está en nosotros mismos escuchar esa llamada y entregarnos libremente a la aventura.

La conciencia es el aspecto inmaterial, no energético de la realidad primordial. Es la base invisible y la sustancia de todo el mundo objetivo. Es la capacidad de conocer, de saber, el testigo de todo cambio de tiempo y espacio, el sí mismo real. Se podría definir como una fuerza equivalente a la corriente eléctrica que al pasar por una lámpara hace que ésta tenga razón de ser. Espíritu y alma son los términos místicos relacionados con ella. La conciencia en sí misma no cambia, es inmutable. Su expresión depende de su focalización, de ahí la diferencia de su funcionamiento.

La conciencia no es personal sino transpersonal. De hecho se trata de un aspecto del Absoluto que está más allá del espacio, del tiempo, de los conceptos, de las categorías, de los límites. Su naturaleza es intangible y como tal es necesario emplear métodos que permitan ir a su encuentro.

Pero, ¿qué significa adentrarnos en lo desconocido de cada uno? Explorar la conciencia es llegar a zonas que se encuentran más allá de lo cotidiano y que permiten atravesar el límite de lo conocido. Para ello es necesario focalizarse en niveles diferentes al que estamos habituados para poder acercarnos a ese mundo interno a descubrir. En Occidente solo se han identificado un número limitado de estados de conciencia (como la vigilia y el sueño), el resto son estados patológicos que nada tienen que ver con esto.

La Psicología Transpersonal presta atención y valora los diferentes estados de conciencia e induce a su experimentación. En ese sentido, el gran teórico Ken Wilber señala que “cada nivel de conciencia está asociado a un tipo de experiencia y a una sensación de identidad definida que va desde la limitada sensación asociada a la conciencia egocéntrica hasta la llamada identidad suprema o conciencia cósmica”. Así este paradigma reconoce el potencial humano para experimentar una amplia gama de estados no ordinarios de conciencia que implican una expansión más allá de los límites del ego. Las experiencias transpersonales evidencian la existencia de una gran diversidad de dominios que se encuentran más allá del Universo físico.

Un estado de conciencia expandida se reconoce cuando una persona logra abarcar plenamente su identidad total: cuerpo-mente-espíritu-universo. Desde este reconocimiento, los estados ampliados se pueden lograr por medio de diferentes técnicas como la meditación, la ingesta de plantas enteógenas, la respiración holotrópica, la terapia de vidas pasadas, la danza, la música, los mandalas, entre otras.

A todos se nos brinda la posibilidad de trabajar en nuestra propia evolución de la conciencia y a emprender, de acuerdo a las palabras de Wilber, “un gran viaje de creciente auto-conciencia y un retorno a nuestra verdadera identidad”. La búsqueda de algo nuevo como alimento del alma desnutrida por la insatisfacción que provoca la vida ordinaria y la posibilidad de acercarse a una mayor comprensión de nuestra verdad esencial, nos llevará a una expansión de la conciencia con el objetivo de generar un cambio gradual en la percepción de nuestro propio ser y del mundo. A medida que el proceso avance y se atraviesen los diferentes dominios de la conciencia, una visión más generosa de la naturaleza del ser humano y del cosmos se irá sustentando y nos demostrará que “el Gran Viaje de la vida” ya ha comenzado y que a nuestro regreso, ya no seremos más los mismos que iniciaron este camino.

Lic. Annamaria Saracco

lunes, 13 de abril de 2015

EL VALOR DE PERDONAR

El perdón, desde la derivación de la misma palabra, es un "don "; don que por derecho divino nos pertenece.
Su manifestación está directamente asociada a una experiencia interior, a una elección voluntaria, consciente y comprometida en transitar el difícil camino de liberación desde la ignorancia hacia el despertar a nuestra verdadera naturaleza divina.
Por lo tanto configura un estado del ser, un nivel de conciencia alcanzado y su manifestación es a través del ejercicio de la compasión y el reconocimiento de una conciencia de unidad.

.- Es importante señalar que el ejercicio del perdón es parte del proceso de maduración de la conciencia donde la compasión y la aceptación son sus elementos constituyentes.
Este profundo trabajo exige una testimonianza permanente. Qué significa esto? Cuando todavía la conciencia no despertó a la capacidad de autoobservación, cuando todavía no puede ser testigo de si misma, es probable que aquello que llamamos "borrón y cuenta nueva " no sea genuino y por consiguiente no tenga que ver con el perdón.
En realidad perdonar no es borrar, sino a partir de una mirada más elevada, empezar a comprender como se desarrolla este "juego sagrado de la vida".
Por lo tanto en los momentos donde llegamos a percibir con ojos más limpios seguramente se estarán activando estas energías superiores.

-El perdón tiene un poder milagroso y sanador.
Siempre el camino comienza en nuestro interior. Es una experiencia interna de despertar la que permite vislumbrar estados mentales donde la conciencia del amor y de la unicidad se revela como la esencia del Ser.
No podemos donar lo que aún no poseemos y sólo a través de la experiencia adquirimos sabiduría que luego podremos compartir y ofrecer como don.
Considero que este trabajo interior está íntimamente asociado al reconocimiento de nuestras propias heridas aún no cicatrizadas resultantes del camino de aprendizaje.
La salida hacia una nueva forma vincular es la aceptación de la reactivación de esta herida por parte de los otros como forma de reconocimiento y principio de sanación.
Entonces el perdón comenzará desde una condición de humildad y aceptación de nuestras partes todavía no maduras direccionado esta misma energía hacia el exterior.

- Es difícil ejercitar el perdón como difícil es el proceso de crecimiento, aunque como parte de la tarea del despertar es totalmente posible.
Un ser que vibra en un nivel de conciencia marcadamente dualista donde la separatividad caracteriza su modo de operar, necesariamente tendrá respuestas vinculares que reflejen ese estado de conciencia.
La necesidad de protegerse, la sensación de sentirse herido, una angustia oceánica abrumadora se convierte en los propios límites de la conciencia para acceder al nivel sucesivo del viaje espiritual.
A medida que observamos nuestras propias heridas con una conciencia de involucración y responsabilidad estaremos disponiéndonos a una nueva forma vincular que invoca un nivel de energía más elevado y como consecuencia más compasivo para todos los involucrados.
Nuevamente remarco que la herida que proyectamos es nuestra propia herida que convoca y configura esa experiencia.
La comprensión es el movimiento de salida de un nivel de conciencia a otro superior.

- El reconocimiento y valoración de querer experimentar el perdón en nuestras vidas es parte del proceso de maduración del ego. Un yo maduro puede tolerar las diferencias sin sentirse amenazado, puede aceptar las equivocaciones como parte necesaria del proceso de aprendizaje y evolución.
La aparición de la culpa direcciona la energía hacia la evasión y la autodefensa.
Un yo débil está más conectado con este nivel de funcionamiento y tiene dificultades de confrontar una experiencia de vida que desafíe sus miedos activados por la impronta kármica.
Cuando la vida es considerada como un viaje evolutivo consciente, el drama personal va debilitándose y deja paso a la auto observación y al autoconocimiento.
Es fundamental aclarar que si no somos capaces de perdonarnos, es decir, de actuar como jueces implacables, es imposible poder hacerlo con los demás.
Quizás creemos que estamos perdonando cuando en realidad justificamos y pactamos un acuerdo frente a una situación de amenaza interna.
Es importante señalar que el perdón actúa en el nivel del Amor y no en el nivel del miedo.

.- El camino de evolución que lleva a la iluminación, o sea, a la liberación del sufrimiento debido a la ignorancia, pasa desde el miedo al amor, de la ignorancia al conocimiento, de la dependencia a la liberación.
La sola intención del alma que descubre la necesidad de emerger de una situación que la retiene en estado de sufrimiento y dependencia, es el motor que impulsa la activación de recursos de salida. La sola intención es la plegaria que el Ser dirige a las dimensiones del Espíritu en busca de asistencia.
Considero que partiendo de la creación de un espacio interior de auto observación e involucración surgirán las condiciones necesarias para que puedan surgir las respuestas adecuadas.
Me inclino a no pensar en fórmulas sino en modos de despertar conciencia. Cada situación es un desafío para la conciencia, nos ofrece el don de descubrir la sabiduría que contiene. Este es un desafío personal.

.- La palabra reconciliación tiene una vibración muy especial. La asocio a una via de encuentro y reunión.
Todos los seres tenemos un potencial para la profunda reconciliación más allá de las heridas o traumas experimentados.
El punto es donde focalizamos nuestra atención. Una conciencia enfocada en el drama y en su justificación o una conciencia centrada en un nivel de energía dispuesta e impulsada en el camino de retorno al "hogar".
El perdón es un acto de conciencia. Seguramente comienza con un acto de reconciliación desde el corazón. Y donar el perdón nace de este mismo acto de amor.
Me gustaría citar a Gandhi "Los débiles no pueden nunca perdonar. El perdón es una característica de los fuertes".

Annamaria Saracco
Publicado en la revista COMO ESTAR BIEN. Buenos Aires

lunes, 26 de marzo de 2012

EL GRAN VIAJE DE LA VIDA

Este artículo fue seleccionado por la revista NATURAL AWAKENINGS para su primera edición en español . Florida EE UU
El viaje espiritual no consiste en conseguir lo que no se tiene, sino en descifrar la ignorancia sobre sí mismo y la vida, y en desarrollar la compresión que empieza con el despertar espiritual. Encontrar a Dios es llegar hasta el propio sí mismo. Metter Baba


Me gusta saber sobre viajes. Me estimula la sola idea de pensar en la posibilidad de viajar. Porque viajar implica moverse hacia otros lugares en una experiencia diferente a la cotidiana. Porque viajar es conocer otros sitios que ofrecen sus propias energías como algo nuevo para ser experimentado.

Cuando era niña este deseo lo resolvía fácilmente en mi mundo de fantasías. Me movía de un país a otro con toda facilidad y mis amigos imaginarios me acompañaban en cada una de mis aventuras. Fue así como supe de lejanías y de maravillas desconocidas, y como comencé a experimentar el placer de volar sin apegos ni ataduras.

Para la mayoría de las personas un viaje es la posibilidad de moverse físicamente hacia otros lugares geográficos ya sea por placer, por necesidad de descanso o para quebrar la rutina que los agobia. Pero para la inocente mirada de esta niña que fui, su significado no se limitaba sólo a esa estricta definición. Si bien no era una posibilidad real para mí en ese entonces, trasladarme tampoco era necesario para satisfacer mi anhelo. Todo transcurría libremente en el plano mental y era tan real como cualquier vivencia en el mundo de lo concreto. Fue así como esa nena de ayer descubrió un tipo de viaje diferente, en el cual el movimiento físico no tenía intervención y donde sólo ella decidía libremente dónde quería estar.

Así, mi mente volaba y las imágenes se sucedían en vívidos colores. Los paisajes se movían en forma encantada a medida que los recorría. Me desplazaba rápidamente en las geografías que visitaba aunque, muchas veces, decidía quedarme por unos instantes en el lugar y deleitarme con el suave césped y las altas montañas. Todos mis sentidos captaban esas texturas, olores, sonidos y colores de aquellos retratos imaginarios que yo misma creaba.

A medida que el tiempo pasaba y mi vida se iba desarrollando, continué descubriendo en mi imaginación imágenes de otros mundos desconocidos e inexplorados. Pero ese fuerte deseo de viajar crecía más y más en mí hasta que se convirtió en un claro objetivo en mi vida. La energía de Sagitario me impulsaba y muchos años más adelante, en los viajes físicos que emprendí como una aventura del descubrimiento, pude reconocer aquellos lugares que albergaba mágicamente en mis sueños infantiles.

Con la mirada de un niño
Durante gran parte de mi tarea profesional como psicóloga, atendiendo principalmente a niños, supe de la “sabiduría infantil” todavía sin la influencia del pensamiento lógico del mundo. Pude comprobar que el niño sabe de su capacidad innata para ser el héroe de su aventura personal. Este conocimiento es inherente a su naturaleza y su certeza le permite realizar hazañas heroicas porque allí la mente todavía no tiene mucho espacio para interferir con sus trabas y limitaciones.

Todos los niños son conscientes de la existencia de otras realidades. En sus relatos se puede observar desde contactos reales con seres de otras dimensiones hasta auténticas informaciones sobre el mundo celestial. Pero lamentablemente muchas veces esos contenidos van quedando anulados y reprimidos a medida que el niño va creciendo porque para el mundo de los adultos esas “historias” son parte del imaginario infantil y, como tal, no tienen mayor trascendencia. Es entonces donde la aparición de la lógica racional estructura creencias limitantes que nos alejan del verdadero camino del alma.

Pero no todo está perdido para aquellos adultos que quieren romper definitivamente con ese molde rígido donde la magia y la aventura pareciera no tienen lugar. Con la firme decisión y el compromiso de emprender este viaje heroico hacia el interior de nuestro Ser, es necesario desarmar todo lo andado hasta ese momento para así poder aprehender el mundo desde la mirada inocente, clara y limpia perdida en el pasado. Las realidades de otros mundos no se pueden captar si se las intenta comprender desde la lógica mental. Y en eso consiste este gran trabajo.

Resulta interesante establecer un paralelo entre la mirada que tiene el niño sobre la realidad que lo rodea y la del chamán indígena. Ambos se aventuran y se entregan a experimentar aquello que realmente sienten, sin contaminación externa alguna. La lógica no los puede alcanzar porque los dos creen firmemente aquello que ven con los ojos del alma. De esa manera pueden ingresar en una realidad intangible, no ordinaria y ser activamente partícipes de todo lo que allí ocurre. En ese sentido el psicólogo transpersonal Frances Vaughan escribió que “una mente vacía y un corazón abierto se convierten en la matriz de la sabiduría dentro de la cual pueden concebirse todas las posibilidades”. Y es allí donde tanto el niño como el chamán ponen toda su energía.

Un viaje al descubrimiento
El viaje es la expresión misma del movimiento y del cambio que se puede proyectar tanto hacia un espacio exterior (otras geografías) como hacia el interior mismo de la persona, en respuesta a un sentimiento de insatisfacción constante. Según Jung la necesidad de experiencias nuevas “es testimonio de una insatisfacción que impele a la búsqueda y al descubrimiento de nuevo horizontes”. En ese sentido el viaje puede gestarse, en un principio, como una actividad liberadora de las presiones cotidianas pero, más tarde, puede convertirse en una búsqueda consciente hacia la profunda transformación del ser.

Los viajes en los espacios del mundo físico nos ayudan a conectarnos con energías diferentes que motivarán a nuestro propio sistema energético a realizar un aprendizaje en el manejo de esas fuerzas hasta ese momento desconocidas. Es por eso que se dice que el viaje siempre es un “viaje de ida” porque al regreso de la aventura uno ya no es el mismo. La experiencia de lo nuevo nos permite transformarnos o, al menos, nos presenta el desafío para realizar una modificación interna. Pero está en nosotros mismos la decisión sobre qué hacer en el momento en que la oportunidad se presenta ante nuestros ojos. La libertad se nos es concedida una vez más como signo de confianza de que la elección que hagamos será la mejor para cada uno de nosotros en ese preciso momento.

El viaje hacia la conquista de las geografías interiores no tiene nada que ver con mapas y planos. Es una oportunidad que puede llegar a nosotros en cualquier momento de nuestra vida como contribución a esa búsqueda interior en la que nos encontramos inmersos. Cada vez que nos movemos hacia lo nuevo y lo desconocido y aceptamos firmemente el desafío de lo imprevisto estamos ampliando las fronteras de nuestra conciencia.

La vida implica una transformación constante y ese movimiento tiende a conducirnos hacia un nivel de conciencia cada vez más elevado a medida que avanzamos en el camino. Este gran viaje de la vida nos brinda una hermosa oportunidad para crecer y lleva consigo implícito un sentido de aventura y evolución. En todo ello, la libertad se hace siempre presente como una espada que nos permitirá librar cada una de las batallas y sortear cada una de las dificultades en el camino de la búsqueda interior de nuestro Ser.

Pero para encarar este viaje colmado de aventuras es necesario estar realmente preparados y abiertos a las experiencias que se presenten a lo largo del camino. Con la inocencia de un niño, con la sabiduría de un chamán y, por sobre todo, con la firme intención de descubrirnos a nosotros mismos; debemos emprender este viaje aceptando todo lo que se nos presente como un regalo de la vida. De esta manera el viaje adquirirá su verdadero sentido y se convertirá en una verdadera búsqueda de la libertad a través de la aventura interior de nuestro Ser divino. Sólo de esta manera, y una vez cruzadas todas las geografías necesarias para trascender, podremos salir nuevamente al mundo y sentirnos más libres y evolucionados… Hasta que un día sintamos nuevamente ese llamado a la aventura y nos embarquemos una vez más en una nueva experiencia de descubrimiento y crecimiento personal.
Lic. Annamaria Saracco.

domingo, 27 de febrero de 2011

TERAPIA DE VIDAS PASADAS

ABORDAJE TRANSPERSONAL

El reconocimiento de la dimensión espiritual de la psiquis, como integración del nuevo paradigma transpersonal, es una clara demarcación con las lecturas tradicionales en el campo de la Psicología.
Asimismo la lectura de vidas pasadas como temáticas emergentes de este tiempo, sintetizan un novedoso enfoque en el intento de crear salud y bienestar.
Pero no siempre fue correctamente abordado este nuevo enfoque especialmente cuando se intento su análisis desde los arcaicos instrumentos existentes que acompañaron las tradicionales investigaciones.
Esta sutil indiferenciación dio paso a malas interpretaciones que conllevaron a
formular creencias erróneas sobre su implementación.
El basamento sobre el que se sostiene el abordaje de vidas pasadas en este nuevo paradigma transpersonal es el RECONOCIMIENTO SOBRE LA CONTINUIDAD DE LA CONCIENCIA.
No obstante surge la tendencia a simplificar este proceso de sanación. El riesgo es tener una mirada lineal y literal en la observación e interpretación de la memoria kármica.
La Terapia de Vidas Pasadas es fundamentalmente un modo de ampliar las fronteras de la conciencia ordinaria permitiendo el acceso a ciertos niveles de experiencia que exigen frecuencias más elevadas de funcionamiento.
Qué significa? La calidad del patrón vibratorio, la densidad de los distintos niveles de energía en los cuales nos movemos, es de importancia para poder recepcionar cualquier información proveniente de planos distintos de conciencia.Es fundamental
sutilizar nuestras energías y crear un espacio de energía "liviana, sutil " que nos permita estar más receptivos y vulnerables.
Este proceso no depende de intervenciones externas sino principalmente y decididamente de una actitud de compromiso, férrea voluntad, clara intención de conocernos, características necesarias para emprender un difícil proceso de crecimiento. Y este proceso es el camino de autoconocimiento. Camino de revelaciones y develaciones, de desilusiones (caerán los velos ilusorios construidos por nuestra mente) . Necesariamente necesitaremos guías en esta aventura difícil y fascinante pero lo imprescindible es un nivel de conciencia que permita esta acción comprometedora en un holístico trabajo que involucra todos los niveles de nuestro Ser.
Por ello resulta para mí de vital importancia presentar la Terapia de Vidas Pasadas desde una perspectiva evolutiva.
Es un modo de comprender paulatinamente y de despertar a la finalidad mas elevada de nuestra experiencia en la Tierra.
Es un camino de despertar que va revelando nuevas formas de acceder a una progresiva y paulatina comprensión de la multidimensionalidad del Ser que somos.
Nuestra identidad se va ampliando a medida que recorremos con conciencia y compromiso este camino.
El abordaje de vidas pasadas es una forma que ofrece la posibilidad de ampliar la conciencia de quienes somos en una realidad más abarcativa.
Su objetivo no es menor ni secundario. No es su fin último eliminar miedos, fobias, ni ansiedades. Es más aún, es la oportunidad de enfrentarnos a ellos atravesándolos en un creciente proceso de comprensión e integración.
No es una comprensión intelectual la que configurara el proceso de sanación sino una experiencia de reconocimiento y aceptación, de desafíos previos no asumidos.
La sabiduría nace de la comprensión por la experiencia vivida que la mente no puede contener.


Lic. Annamaria Saracco